Un viejo dicho muy repetido nos reza: «Dale un pez a un hombre y comerá hoy. Enséñale a pescar y comerá el resto de su vida». Este clásico proverbio chino, o de donde venga,ha encontrado una reformulación en clave formativa y que está relacionada con una de las fórmulas más efectivas que tienen las empresas para fidelizar su talento y alinearlo con la cultura organizativa. En esta nueva versión, el proverbio rezaría algo así como: «dale a un empleado un curso y lo tendrás motivado para un determinado proyecto. Dale formación y entrenamiento a lo largo de toda su línea de vida profesional y estará preparado para afrontar el futuro siempre. Además, querrá seguir contigo, en tu empresa».

El concepto de life long learning hace referencia al conjunto de actividades de aprendizaje que hay en la trayectoria profesional y personal de una persona, ya sea para la adquisición de conocimientos, o bien con vistas al desarrollo o mejora de competencias y habilidades. Rompe con esa idea tradicional que asocia el aprendizaje humano a un periodo de tiempo concreto de su vida, el dedicado a la educación formal el colegio, la carrera, el master, y lo extiende e incorpora a su día a día como una faceta más de su evolución personal a lo largo de toda su existencia.

Más allá de esa definición más o menos académica, la propia denominación de «aprendizaje a lo largo de la vida» ya es toda una declaración de intenciones de cuál es la esencia de este enfoque. Se fundamenta en una concepción de aprendizaje no como algo estático, cerrado o coyuntural, sino como un elemento dinámico, flexible y en permanente evolución.

Esta aproximación adquiere pleno sentido en esta era caracterizada por la incertidumbre, la volatilidad y la velocidad exponencial de los cambios. Si nada en los negocios es definitivo ni está diseñado para durar, tampoco los planes formativos deberían aspirar a ser definitivos ni a instalarse demasiado confortablemente en los programas a medio/largo plazo de las compañías. Lo de realizar versiones casi idénticas con ligeras modificaciones, del mismo curso repetido año tras año en ediciones sucesivas para cumplir el expediente o justificar el presupuesto destinado a formación ya no sirve de mucho. De hecho, la formación que más posibilidades tiene de alcanzar sus objetivos en los actuales entornos es aquella que es planteada como una apuesta de largo recorrido que busca aportar aquellas píldoras de conocimiento específicas que los profesionales más necesiten en cada momento.

 

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