Una persona se encontró con un sabio, y le dijo que estaba empeñado en tomar con él una taza de té.

El sabio le contestó: "Tomaremos cualquier día una taza de té".

Pasaron semanas y se volvieron a encontrar en el mercado. 

La persona le pidió, de nuevo, tomar juntos una taza de té.

El sabio le volvió indicar: "Tomaremos cualquier día una taza de té".

Transcurrieron unos meses y volvieron a encontrarse. 

Y esta persona le volvió a pedir al sabio tomar juntos una taza de té. 

El sabio le insistió: "Tomaremos cualquier día una taza de té".

"¿Pero cuando será ese día?", le contestó la persona.

Y el sabio repuso: "Si no va acompañada de sosiego y PACIENCIA, una taza de té no sabe igual.

Tomaremos cualquier día esa taza de té".


La prisa, la voracidad, el todo para ya, la impaciencia perturban la capacidad de disfrute.

No sabemos gozar de la vida, por culpa de la impaciencia, del todo para ya.


Deberíamos vivir más sosegados para pode disfrutar de las pequeñas cosas, 

de lo cotidiano y mundano, donde radica la verdadera felicidad.


La impaciencia nos aturde. Nos hace perdernos lo mejor de cada cosa.

Nos proyecta hacia el futuro haciéndonos perder la realidad presente,

nos genera ansiedad e intranquilidad,  y nos roba la paz mental.


Hay que regalarle tiempo al tiempo en cada momento si queremos tener una vida más disfrutona.

Gracias a la paciencia, la CIENCIA de la PAZ, podemos vivir momentos extraordinarios.


Para trabajar la paciencia hay que entrenar el dominio del impulso voraz de consumir

todo al instante. No romper la armonía de la vida, el equilibrio.

La persona más paciente es más equilibrada, sosegada.

Y, por el contrario, la persona más equilibrada es más paciente.

Equilibrio y paciencia son dos cualidades que viajan juntas.


La calma mental nos ayuda a superar la impaciencia crónica.

La paciencia nos permite hacer siendo consciente de lo que estamos haciendo.

La impaciencia nos ciega el presente, nos aleja de lo que está pasando en cada instante.


Si estás impaciente por lo que te va a hacer gozar, cuando lo tengas volverás a estar impaciente

por lo que de nuevo deseas. Y vivir así, continuamente, es muy cansino.

Y genera demasiado ruido mental, e insatisfacción.

Así es la mente, anhela lo que no tiene, sin apreciar lo que tiene.

Y se resiste a lo que es, soñando son ser otra cosa, 

se anticipa a los placeres futuros perdiéndoselos el ahora.


¿Quieres ser un poco más feliz?

¿Deseas tener una vida más gozosa y disfrutarla mucho más?

Pues ya sabes, el secreto está en ti:


PRACTICA 

LA

PACIENCIA